LO POSITIVO DE TRUJILLO

 

A propósito de la exposición de la Casa de la Cultura de San Cristóbal. 

Muchas personas se han exaltado por el gesto patriótico que ha realizado la Casa de la Cultura de San Cristóbal, cuna de nuestro eterno jefe y mal recordado generalísimo, doctor, plenipotenciario, medalaganario, hiperbólico, benemérito, perfecto y nada-bruto Chapita, como le decíamos cariñosamente.

¿Quién dijo que el Lucio, como también le decíamos los más íntimos, fue un guardia analfabeto del ejército que vino y se instaló aquí del 1916 al 1924? No, él fue el hombre de su más entera confianza que continuaría desarrollando el país por los senderos del progreso tal y como había sido instruido.

Sólo los ingratos de la peor extirpe, no se quieren recordar de lo positivo de esa era que más que era debería llamarse época paradisíaca. Por supuesto ningún hombre es bueno 100 %, pero él lo era un 259.9  por 3.1416 (pi). Nadie se recuerda de la construcción de la autopista del Cibao a Santo Domingo y todas las ramificaciones desde los más lejanos rincones del país donde él poseía sus fincas, todo en ara del progreso.  Nadie se recuerda lo hermosa que era aquella cárcel denominada la cuarenta, quizas él haciendo uso de sus conocimientos literarios y brindando homenaje a aquellos de Alí Babá, donde los presos eran tan bien tratados que hasta podían disfrutar de un trono electrificado, desde donde se oían sus cantos barítonos.

En la era de Trujillo no había corrupción como ahora, no había necesidad ya que él personalmente se encargaba de arreglar que todo fuera a parar a sus cuentas para bien administrar el país. 

No hubo nunca tanta democracia que cuando el regía nuestros destinos, todo el que no estuviera de acuerdo con él era proporcionado con un pasaporte para el otro lado con boleta de ida.

La economía era tan floreciente, los campesinos desayunaban con trozos de longanizas y cenaban con caviar, las casas eran mansiones con todas sus comodidades y no los arrabales de hoy día, no había un solo analfabeto, los hospitales daban gusto, las escuelas rendían culto a Dios y a Trujillo cada día al izar la bandera, los profesores obligaban a que los alumnos compraran voluntariamente unos cuadernitos con sellos que llevaban las bellísimas imágenes de él y todos sus hijos, mujer, abuelo, hermanos, que nosotros comprábamos aunque no tuviéramos nada para comprar en el recreo.

Ética y disciplina, eso si que no faltó nunca, yo cursando el tercero de primaria, debía ir vestido de guardia, con un gorro militar, vestido de kaki y una chalina negra, zapatos negros, correa negra, que me hacían sudar y que seguramente dieron origen a mi precoz hipertensión. Todo comprado por  mi mamá  aunque tuviésemos que comer pan pelao todo el primer mes de clase. 

Sin saber siquiera lo que era la guerra, la educación física consistía en una serie de ejercicios militares con unos fusiles de madera, lo hacíamos junto a otros jóvenes extraescolares atrapados por vagos que debían hacer el servicio militar obligatorio y que sudaban lo que no se habían comido.

Las más modernas construcciones la hizo Trujillo sin tomar en cuenta lo deshabitado del pueblo, el local de su partido se erigía solemnemente compitiendo en elegancia y en recaudación de fondos voluntariamente donadas, con la Iglesia. 

Mientras construían los edificios que alojarían la feria mundial de la confraternidad de Santo Domingo, en Santiago de los caballeros, en los salones de esparcimiento de los detacamentos policiales se le daba masajes a la familia Perozo, eran tan bien masajados que se quedaban dormidos, pero tan bien dormidos que casi ninguno quiso despertarse. 

Las hermanas Mirabal, esas insolentes que no quisieron que Trujillo las honrara con sus caricias, fueron despachadas por un barrancón junto a su chofer.  ¿Cómo no agradecerle muerte tan hermosa, tan natural, tan ecológica, tan bien acogida por el pueblo?.

Hoy día nuestra soberanía se siente amenazada por la presencia de los haitianos, ellos saben muy bien que no deben venir aquí a menos que lo llamen, principalmente en tiempo de zafra.  Trujillo sí sabía como tratarlos,¿ no han oído ustedes hablar de la limpieza que él  hizo en la frontera?, mas de tres mil quedaron limpiecitos. 

Los homosexuales eran tratados justamente como en el cuento aquel en que llegan a un puesto de fritura dos mirellas, le piden a la señora, con voz mas femenina que la de Juan Gabriel, una tripita, pedacito de hociquito, orejitas, y toSS- tones .   Mientras la  doña envuelve el pedido llegan al puesto dos guardias que patrullaban el paraje.  Los dos homosexuales un poco sorprendidos y nerviosamente le dicen a la señora con voz muy ronca, varonil y patronal….Y ME L’ECHA SAL.

De otro lado, San Cristóbal tiene todo el derecho de estudiar y ponderar la obra de uno de sus más grandes hijos.  Fue tan grande que el propio Franco sentía envidia cada vez que él se ponía su sombrero con más pluma de avestruz que las nalgas de una bailarina del Tropicana.

El legado de nuestro eterno jefe no se circunscribe al material en sus obras palpables, sino el espiritual al que fue encargado Balaguer quien en sus doce años primeros dio muestra de confianza y continuidad resolviéndole el problema espiritualmente  a miles de dominicanos de esos revoltosos y influidos por la maligna manía del comunismo ateo y disociador de querer ser libres.

Los obeliscos, ¿qué sería la capital sin esos dos obeliscos, el hembra y el macho, que se mantienen en el malecón? ¿Qué sería Santiago sin el monumento? ¿Qué sería Santiago sin la Putamaima, donde la educación es gratis para todos, como legado de la filosofía de Trujillo?

En términos ornamentales ninguna ciudad de América estuvo tan decorada como en esa época, prueba feaciente del auge del arte, la cultura.  ¿O no se acuerdan ustedes de las grandes escultura en cada parque con la figura egregia del jefe a caballo (pudo ser en burro)?  Siguiendo en ese mismo legado es el resultado de aquella obra maestra del pegaso de Hipólito, comparable solamente al David de  Miguel Angel y Buonarrotti.

El campo estaba totalmente controlado de las perniciosas mañas de la gente de querer poseer tierra, él seleccionaba toda las mejores y le hacía el favor a unos cuantos hambrientos a que la cuidaran. 

En cuanto a la efectividad de la guardia, es fuera de duda que no era como la blandanguería de hoy día.

 Recuerdo que una vez dos guardias mandan a parar a un campesino que llevaba un saco en la cabeza.  Era la primanoche, uno de los guardias con voz gallarda y autoritaria le pregunta ¿QUE LLEVA UD. AHI? El campesino asustado dice gagueando, a- a – a – gua.  ¿Cómo es eso que agua? dice el segundo guardia y acto en seguida y sintiéndose burlados, le entran como a la conga a culatazos, patadas y pecozadas.  Lo llevan hasta el cuartel casi insconciente.  Allí el sargento de turno recibe a los tres y luego de haber revisado el saco y con voz melodiosa como si hablara a su tatarabuela, le dice, pero ijo,¿ poi qué no dijite que yebabas una bomba diagua ? (sic) Ah, ¿cree ud. que me iban a dejar terminar la frase?, de que dijera bomba ahí mismo me meten un tiro.

Fui con mi amigo Mariano Hernández, el fotógrafo, a ver la casa donde se alojaba Trujillo, otro legado, ese castillo que él se construyó en lo alto de San Cristóbal es una muestra más del buen ejemplo del Jefe, con ello el quería enseñar las buenas maneras de habitar una casa, con elegancia, con fineza, con protocolo, ¡qué casa! , la habitación de Angelita, decorada con ángeles dorados, la del hijo Radhamés con ninfas, y musas griegas, la de él con aves del paraíso, y liras traídas desde la gloria, el comedor con cristales persas, y una enorme mesa de caoba donde cabían todos los manjares preparados para sus comidas y jarturas, ¡eso es vivir!, y no ese mal gusto de los nuevos ricos que adornan sus casas con cuadritos vulgares comprados en el mercado modelo, o copias de Disneylandia.  Trujillo se hizo decorar por Vela Zanetti, otro legado.  A eso fuimos, Mariano tenía que fotografiar lo que quedaba de un maltrado mural del maestro español.  Los malagradecidos de hoy casi lo han destruido, no lo han conservado debidamente, la chusma le ha inscrito todo tipo de graffiti :  AQUI SINGO EL CHIVO,  Balaguei 74-78, Angelina cuero malo, El toto 2000-2008… 

La memoria del jefe tiene que rescatarse, las nuevas generaciones deben recordarlo como el más grande paladín de la democracia. Rectitud, Libertad, Trabajo y Moralidad, decía una placa de bronze a la derecha y en la entrada del local del partido, del otro lado otra placa rezaba mis mejores amigos son los hombres de trabajo.  La tortura en su régimen, no era más que un pequeño pasatiempos de sus hombres, nadie es perfecto; los miles de muertos no fueron más que pequeños errores, ya lo dijo Plutarco,  herrare humanum est. Su fortuna personal se debió  a esa cualidad del ser humano de coleccionar cosas, ¡nada mas positivo!

¡Rompan filas!

 

Mercader

11 junio MMV