Con especial dedicatoria a Francia
Pisa, tres de la mañana de un lunes del
año 1635. Galileo no puede dormir, se
acercaba repetidas veces para ver cada vez más grande una lucecita que apareció
a eso de las nueve en su telescopio. La
lucecita por momento se veía doble y por momento se veía sola, como si fueran
dos motores en competencia en el que uno intentaba rebasar al otro. El ojo derecho de Galileo Galilei estaba ya
tan rojo de colocarlo sobre el telescopio que decidió irse a dormir, además de
que su esposa, Cicciolina Matei, lo llamaba insistentemente. Galileo cambió de telescopio; pero no podía
dormir. Los gallos de la comarca no
cantaban porque se habían extinguido repentinamente con la llegada de una nueva
pizza de pollo, o más bien de gallo, que estaba de moda. Así es que Galileo, después de sacudirse el
polo, volvió al laboratorio, o sea al cuartito donde tenía un par de brújulas,
un compás, un globo terráqueo y unos mapas viejos como para darle al lugar la
ambientación necesaria para el caso que narramos, y , en caso que sea llevado
al cine, no se olviden de tan importantes detalles. El asunto es que Galileo jodía y jodía con el
telescopio hasta concluir que al sistema solar y planetario que conocemos se
acercaban dos meteoros que, acorde a sus cálculos, hechos a mano, porque las
calculadoras no existían ( no vaya a ser cosa que en la película se le ocurran
meter sobre la mesa del Galilei una Texas Instrument de esas falsificadas ),
estarían llegando a
Un tiempito después, o sea, varios siglos, caían sobre
Júpiter unos meteoros gigantescos que fueron reportado en
Efectivamente, el meteoro, se comprobó, caería en 5 meses
en América, mitad mitad sobre el país más poderoso del planeta, donde, según
los cálculos, hechos ahora en
Los Estados Unidos convocaron de urgencia las Naciones
Unidas para legalizar un éxodo masivo a varios países hasta que se pudiera
regresar. Se descartó el propio México,
por varias razones, la primera, por estar superpoblado, la segunda, por su
proximidad al lugar de caída del meteoro, tercera la comida era demasiado
picante,…. A América Central y del Sur tampoco se podría ir, Asia tampoco. Finalmente pensaron en África, lejana,
poblada al igual que el viejo oeste, de salvajes fácilmente eliminables. Al día siguiente de esta reunión de
De cada 50,000 personas que pasaban por estas embajadas,
sólo dos obtenían la visa. Era difícil
llenar los requisitos : empezaban
con que si tenían familiares , que si hablaban el Swahili, o el Batú, que si
pensaban quedarse más de tres meses, que si habían vivido completamente
desnudos, que si podían distinguir la mierda de un antílope y la de un
hipopótamo, que si pensaban matar al jefe de alguna tribu, que si alguna vez
alguna vez fueron demócratas de esos que vienen a África como misioneros y
terminan llevándose las minas de diamante, que si iban a trabajar que mostraran
sus contratos de trabajo. Sólo los
médicos y enfermeras podían viajar indefinidamente, especialmente a Rwanda y
Sudan, donde no sólo le daban la visa, sino la seguridad de trabajar durante
varios años.
Un hijo de Johnny Weismuller aseguraba que su abuela era
de Nairobi, que se llamaba Chita; pero que del apellido no se recordaba. Boy, por haber sido hijo de Tarzán, obtuvo su
visa sin problema.
-Mercader
11 noviembre
MMV