A Jun
Samuel Roche
era haitiano, leía y soñaba con su Haití liberado mientras sudaba la vida como
sereno en Alfa y Omega. Soñoliento, casi
cabezeando, regresaba a su casa por
Cuando pasó
Según Over, los engañaban en
el pesaje y los despojaban en el regreso; otros ni regresaban porque todo lo
‘’debían’’ a la colmados cercanos a los cañaverales. Los que se quedaron, se
quedaron para la próxima zafra, para la próxima zafra, para la próxima zafra +
infinito; sus hijos no son dominicanos aunque han vivido aquí toda la vida,
ellos tienen la nacionalidad: cañaveralos, con
derecho a cortar caña eternamente. Otros
se fueron a la construcción y viven aquí hace toda su vida, no son dominicanos,
esos son torreados, cuyos derechos son: pegar bloques de 8, pañetear, hacer zanjas y comer buñuelos de bacalao y
arenques con coco, por los siglos de los siglos...
Los dominicanos que llegaron luego a Nueva York, primero atravesaron a nado el canal de la mona,
lavaron las montañas de platos, todos los inodoros, bidés
y orinales; trapearon todos los pisos, recogieron frutos junto a los chicanos,
molieron vidrio con las nalgas en las cadenas de Wall-mart y se hicieron de la nacionalidad. Ninguno ha intentado impulsar el cibaeño como lengua oficial en EU, ni han intentado darle
golpe de estado a ningún gobierno, y todos siguen hablando inglés de muelle, spanglish, español y cibaeño,
comiendo mangú, aguacate con yuca, yaniqueque, mondongo y moro; aunque estén llenos de cadenas. Muchos son prósperos porque trabajaron, otros
son prósperos porque vendieron droga, y todos quieren volver a lucir su
prosperidad, a vivir en paz, o a seguir vendiendo droga, profesión adquirida
con suma cum laudem
en las mejores escuelas del American Way of Life,
calle trompezón esquina rómpete un deo.
Cuando los rumanos que son blancos, llegan a Italia,
Francia o Alemania, nadie los quieres; no porque sean rumanos, porque son
pobres. Las niñas son apreciadas para la
prostitución.
Cuando los judíos prosperaron en Alemania controlaban
la banca, el comercio, el negocio del arte, entonces Hitler
se inventó lo de la raza pura para robarles el dinero, sus casas y sus cuadros.
No los ponían a pronunciar PEREJIL; pero le revisaban el pene. Cuando los palestinos le reclaman el derecho
a vivir en paz en su tierra, esos mismos judíos masacrados por el nazismo, los
maltratan y les construyen una valla...vaya idiotez ¡ Cuando los mexicanos cansados de comer
tortillas con frijoles y de su miseria se van a California, a recoger uvas,
necesitaron de un líder como César Chávez para que sus derechos fueran
reconocidos, para que no los aplastaran en la miseria de sueldos de
esclavos. Y César Chávez no pensó nunca
en darle un golpe de estado a EU, ni imponer el mariachi como música única, ni
reclamar California, ni Texas para que
fuesen devueltas a sus dueños mexicanos robada en 1848, ni siquiera fue dueño o
asociado de Taco Bell. No, sólamente
buscaba que el mexicano fuera tratado como gente, que tuviera salario justos y
que lo dejaran vivir en paz, allí mismo donde caía su sudor. Y lo logró. Y los
californianos no dejaron de ser californianos, no perdieron ningún trabajo. El
mexicano hacía el trabajo que el californiano no hacía, como el haitiano en la
caña, en el arroz, en la construcción y en el servicio choperil. Averigüen cuál es el estado más próspero. Hoy
en un gesto animalesco, más cercano de Hitler que del homo sapiens,
Bush pretende construir un muro en la frontera con
México para proteger a la raza pura gringa, y otro muro en la frontera con
Canadá.¿Vamos nosotros a seguir tan irracional e inhumano gesto? Cuando en Europa se caen las
fronteras EU erige murallas. Nos sentimos orgullosos de haber derribado el muro
de Berlin, y nos alegramos de construir el de México,
el de Palestina, el de Melilla, el del Masacre.
Dos solo deberían construirse, uno alrededor de
Creo,
absolutamente, que no perdemos nada conque reconozcamos a los haitianos que
viven en RD, con todos sus derechos de ciudadanos, con derecho a vivir
decentemente, y con derecho incluso de participar en la vida política,
incluyendo elegir y ser elegido, como Peña.
Los haitianos no vienen ni a tumbar el gobierno, ni a imponer el creole, porque hablan español, claro que con acento, como
mal hablamos nosotros el inglés; ni mucho menos piensan anexarnos a Haití.
Al único visitante que le temo es al gringo. Ese sí
que es de temer, porque ese no viene a trabajar, ese viene dizque a ayudarnos
con sus préstamos usureros, viene dizque a invertir para luego quedarse con las
riquezas. Ese sí viene con fines de
dominar con su Tratado de Libre Comercio. Ese sí que viene con fines de tumbar
gobiernos como lo hizo con Bosch, ese sí viene con fines
de cambiar nuestra cultura y nuestra lengua como lo hace con Puerto Rico, como
lo hace con todos los letreros en nuestra ciudad que dan vergüenza. Como lo hace con nuestra música queriéndola
cambiar por el ruido del rock y el heavy metal,
como lo hace con nuestra cultura alimenticia queriendo vender sus basuras de hot
dog y hamberguer y coca-cola.
Esos sí que no vienen a trabajar en la construcción, ni a cortar caña,
ni en ningún lado, ellos vienen para que nosotros trabajemos para ellos, cuando
en realidad deberíamos ponerlos a recoger basura, para que paguen por toda la
que nos traen. Nuestra identidad no está
en juego con los haitianos, ni con su embajada.
Está en juego con la embajada de Hertell y sus
injerencias y su reprochable conducta de gobernador de colonia.
No debemos aceptar, eso sí, a haitianos que vengan a
entrenarse para luego ir a tumbar gobiernos elegidos democráticamente, ni
tampoco debemos recibir a ejemplares de la talla de Carlos Andrés Pérez. Yo no
me ofendo porque el coquero sea haitiano, no es mas ofensivo que el banilejo del
colmado cuando vende una coca-cola. No me ofendo con los vendedores de cuadro
del malecón, es más ofensiva la venta de un intermediario que vende un cuadro
de $30,000 de Oviedo en $150,000. No me
ofende que un haitiano me venda un helado en palito. Me ofende mas una heladera
Gringa o de Noruega. No me ofendiera el día que permitieran vender mabí seibano por seibanos en todos los
estadios de pelota de grandes liga.
La hospitalidad que le ofrecimos a Samuel Roche, a
Jacques Viau, a los japoneses, a los judíos, a los cocolos, es la que debemos dar a los haitianos.
-Mercader
21 enero MMVI